Aló señores raros de la vida. Esto es raro, hace tiempo que no creaba un blog, y no es sólo de esta persona un tanto loca, sino que pertenece a otra más (parto diciendo que la estimo mucho como persona cúl que es) Si, se llama Catalina, pero muchos le dicen Kata (con Ká es mucho mejor) y la conozco hace ya casi dos años, dos años en que rescato sólo cosas buenas de ella y las más o menos son tan mínimas que ya se me olvidaron. Hemos compartido muchos momentos que quedan en mi memoria, que quedan en mi mente y en mi corazón, se ha ganado un espacio de él y confío mucho en ella, a veces me cae mal porque quizás se parece mucho a mí en algunos aspectos, pero la quiero mucho. Las dos apreciamos y queremos el arte, la humanidad, la historia y el lenguaje, cosas que para nosotras son fundamentales en la vida, y nos propusimos un día algo... queremos ganarnos un premio Nóbel y ser escritoras, hacer un libro y comer pan con queso. No nos gusta la gente amarga. Ella sonríe a diario, quizás somos estúpidas y no importa, porque la existencia de esas personas quedan sepultadas bien lejos. Y si! Somos unas ancianas perfectas que bailan cha cha chá y bailes raro sólo por el hecho de que nos gusta la incoherencia.
Gracias señora por ser tan especial, por regalarme esos momentos, esas largas conversaciones que hemos tenido y que no me aburren porque suelo aburrirme rápido, por todas las risas, y que la pena se muera de risa 1, 2 y 3 ¡boom! Exploté.
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Y contaré el día que tuve. No me acuerdo de nada y me caigo mal. Adiós se despide la señora del montón Rayón.
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